jueves, 16 de julio de 2009

Señores, he vuelto...


Buenas queridos discípulos, después de la temporada de exámenes, he resurgido de entre los muertos. Quisiera poneros al día desde mi última entrada, a ver si me sale bien.


Dejé el resumen de mi vida anclado, pidiendo vuestra intersección para hacerme con la victoria en la preselección para el concurso de monólogos. Lo siento, pero vuestra ayuda sólo sirvió de enaltecimiento de mi ego, os lo contaré. El sábado acababa la recogida de votos y yo descansaba con una amplia ventaja sobre el resto, sin embargo cuál fue mi sorpresa que, al despertar, me encontraba cuarto, siendo adelantado por el tercero y posteriores. “No me salen las cuentas” fue el primer pensamiento que cruzó mi masa gris, ya que habían hecho en una noche lo que me había costado juntar en tres semanas. Lo peor es que la diferencia seguía aumentando en detrimento de mi puntuación a pasos agigantados, para dicha misteriosa evolución hallaba dos argumentos: que los participantes vigorizados hubieran pactado con la mitad de la población de China la consecución del conjunto de votos o también existía la lejana y nada probable opción de que estuvieran haciendo trampas. Debido a mi crueldad humana intrínseca, me decanté por lo segundo.

A todos aquellos que pertenezcan a la red Tuenti, sabrán que los incité a… a ver… no que les mandara hacer trampas… sino… cómo decirlo… yo tan sólo expliqué como ejecutar una serie de actos realizables no mencionados en los reglamentos del concurso; en las normas del certamen no se especificaba que no se pudiera contactar con estudiantes de informática que me ofrecieran un programa automático que votara cada dos o tres segundos. En las instrucciones, no se detallaba ni se mencionaba el uso de dichos “apoyos”. Ya se sabe que el concepto “trampa” es bastante ambiguo y subjetivo, utilicemos el eufemismo de “pequeño atajo sin importancia”. Pues gracias a mis “pequeños atajos sin importancia” me hice de nuevo con el primer puesto, de hecho, colapsé la central, culminando con un 195% de los votos (no intentéis hacer el cálculo matemático, además el segundo tenía el 156,5% del total). Cuando la central ya hubo digerido tal cantidad de votos, de mis numerosos seguidores, me quedo en torno al 70% por cierto de la participación con alrededor de 10.000 votos, sin embargo, algunos miembros seguían ascendiendo obteniendo el 50% de los votos, es decir, tendrían que ser votados unas 7.000 veces para que llegaran a tal puesto. Pero bueno, conocían mucha gente y últimamente está de moda lo de las familias numerosas.


Finalmente, se cerraron las votaciones y observando la proporción del uso de esos “pequeños atajos sin importancia”, la organización decidió anular las votaciones online, haciendo recaer la elección en el jurado. No me eligieron, seleccionaron a otros, algunos con bastante chispa e inteligencia, otros… se veían simpáticos. Hubo bastante misterio y controversia en alguna que otra elección, que nadie intente leer entre líneas, no estoy insinuando que el jurado interviniera de forma afectuosa hacia determinado participante, sólo insinúo que “enchufaron” a uno. Pero sin remordimientos, no tengo nada en contra del Periódico Universitario Aula Magna, es un periódico que se ve simpático. Por cierto, si tenéis la opción de leer la publicación Gaceta Universitaria, hacedlo, tiene una gran variedad de contenidos y un diseño bastante ameno.


Pues ya estáis viendo como he vuelto. Bienvenidos a otra temporada del Evangelio.

2 comentarios:

quien sabe dijo...

no se muy bien en este momento si decirte san paco o quedarme en san curro, o paquito a secas.Me acabas de chafar la alegria que me lleve al verte ganador,pero confio que para el proximo año consigas arrasar.Para mi has sido el ganador de este año,asi es que colocate un pin que te lo mereces

Álvaro López dijo...

Mamón! Nos incitaste a ver tu vídeo?? jajaja

Folou mi en tuiter

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