sábado, 27 de octubre de 2007

TODOS TENEMOS UN PASADO OSCURO

Buenas noches, tengo un problema o una virtud, creo que estoy empezando a ser metrosexual. Estoy percibiendo este cambio por diversas actitudes que se han ido desarrollando en mi vida cotidiana.

Para empezar, el argumento más claro en el que me baso es que sé que el champú y el gel son dos líquidos totalmente diferentes; se acabó eso de lavarte el cuerpo con anticaspa.

La segunda prueba de mi mutación es que cuando voy al supermercado me paro ante las estanterías de los geles y elijo el más apropiado según mi tipo de piel; “piel seca, piel grasa… éste es el mío”.

Otro hecho que me preocupa es el líquido del enjuague bucal, me posee esa sensación de frescor en mi boca… ¿por qué no existe una asociación de adictos a esos brebajes?... “hola, me llamo Paco y he tenido que dejar a mi mujer y a mis dos hijos por culpa del líquido del enjuague bucal”… de hecho, el otro día salí de noche con los amigos de bares, le llegué al hombre de la barra y le pedí una Coca-Cola con Licor del Polo.

Me recomendaron para los rizos echarme una mascarilla…¿una mascarilla?, ¿tan feo soy, como para que me tenga que tapar la cara?... la dependienta del supermercado me trajo un bote lo abrí y fui de nuevo a preguntarle a la cajera si eso venía así o había que comprarse las patatas aparte; la cuestión es que me la eché tal y como me dijeron: me ducho, me enjabono con mi champú normal, agarro ese recipiente, me lo echo en el pelo y me miro en el espejo… es en éste momento cuando me alarmo de mi prominente metrosexualidad… el hombre que se encuentra en el espejo con el pelo lleno de mayonesa no me produce risa ni pena, lo veo normal. No puedo seguir así.

Otra cosa que me dice “Paco, estás cambiando” es cuando rechazo las muestras gratuitas de la sección de charcutería del supermercado… antes sólo iba a los grandes almacenes para jugar a la Play Station gratis y para comer también sin pagar un duro… pero no, ahora no, ahora paso de largo de esas bandejas que me llamaban en aquellos tiempos de gula donde siempre cogía muestras para “mi hermano pequeño” y aquella señorita me preguntaba si pertenecía a una familia numerosa o si mi padre era Julio Iglesias. Hablando de regalos gratis en sitios, ese sistema de regalar algo o dar de comer por asistir siempre ha funcionado por muy mala que sea la charla, pongamos el ejemplo de visitas a fabricas alimentarias… el caso mas claro es el caso de la Iglesia, aunque no sale rentable, media hora y sólo te dan una galleta.

Pero continuemos con el tema, he descubierto también que hay colores que se complementan, es decir, que los colores tienen algo que a otros colores les vienen bien… la cuestión es que me lo imagino y me veo un mercadillo ilegal de colores… “¿Rojo, tienes algo para mi? Pero que sea bueno, que la última vez que te compré la mierda no era buena, como me engañes otra vez, voy y le compro a Naranja”… la cuestión es que gracias a esta regla de los colores complementarios me pongo la ropa por parejas: tengo una camiseta roja, pues me pongo una sudadera verde y así que salgo a la calle que parezco una sandía.

Además como casi vivo en Málaga y como buen metrosexual en el que me estoy convirtiendo pues lo suyo es ponerme morenito. Y allí que llego a la playa, estiro mi toalla sobre la abrasante arena, me tumbo y saco de la mochila mi “aceite de extracto de coco” (que todavía quiero saber quién es el listo que exprime el coco); un metrosexual a la hora de tomar el sol se olvida de la crema protectora, es decir, olvidar aquellos momentos en que mi madre me echaba tal cantidad de crema, que entre mi volumen y la palidez artificial muchos compañeros de mi clase me preguntaban si mi padre era el muñeco de Michelín. La cuestión, allí me ves a las una del mediodía bajo el astro rey y cuando noto que las moscas se incineran al entrar en contacto con mi piel tomo la decisión de apartarme de toda forma de luz, sin embargo, ya es demasiado tarde, tantas horas al sol y me he convertido en un metrosexual, en un capullo y en el círculo de la bandera de Japón. Pero como soy metrosexual tengo mi loción “alter-sun” hidratante que me alivia las quemaduras. Tan sólo os aconsejo que ser metrosexual es mucho sufrimiento, cuando lo eres quieres serlo más. No caigáis en la zona de cosmética del supermercado. Buenas noches y hasta luego.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

yo hice un intento de metrosesuá pero siempre perezco en el intento..

manu...

toñin dijo...

gran texto Jesus Garrido...

manuguzman87 dijo...

Es palabra de Garrido...

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